logo
ASOCIACIÓNÓRGANO HISPANO
volver a Revista ORGANhIS

REVISTA ORGANhIS
Nº1 2012

 
  
Indice:

1. Presentación
2. Informe a la Academia de BB-AA de San Fernando
3. Carta de los organistas litúrgicos




1.Presentación

Entendiendo que la difusión del conocimiento es vital para la evolución del saber humano, abrimos esta nueva sección de nuestra página web, con el objetivo de divulgar  a través de este medio universal los últimos estudios  e investigaciones que permitan profundizar, extender  y valorar nuestro instrumento patrimonial.
 
Además de la realización de los Congresos Nacionales que periódicamente organizamos, deseamos  que esta revista digital sea un "órgano" complementario a los mismos, a la vez que germen de nuevas ideas  y conocimientos  que abran nuevas perspectivas a nivel nacional  y sobre todo en el extenso ámbito del órgano hispano (hispanoamericano e ibérico, incluyendo  por tanto Portugal y Brasil) cuyas características y problemáticas son bastante similares.
 
 Las nuevas titulaciones académicas y el acceso  cada vez más fácil a la documentación digitalizada  está generando numerosos trabajos, tesinas, tesis, informes, memorias... que es preciso poner a disposición de todos los profesionales y aficionados al órgano y su música.
 
Invitamos por tanto a todos los estudiosos e investigadores  del órgano, de ambas orillas del Atlántico, a colaborar en esta tarea.



2.Informe a la Academia de BB-AA de San Fernando

SOBRE LA PROTECCIÓN Y  CONSERVACIÓN DE LOS ÓRGANOS EN ESPAÑA.

EL ÓRGANO HISPANO. 

A lo largo del último milenio la incorporación del órgano a nuestra cultura hispana ha sido fundamental, sobre todo desde el punto de vista religioso, hasta el punto de que se puede afirmar que  la historia del órgano  es la de la cultura musical europea de los últimos diez siglos. 

Por otra parte, la evolución del órgano como instrumento ha sido muy dinámica, tanto desde el punto de vista técnico como estético, influyendo decisivamente en la evolución de la música occidental,  al haber desempeñado  a lo largo de su existencia  una función didáctica o docente,  junto con las  pertinentes funciones religiosas o profanas.
 
En las sucesivas etapas históricas el órgano ha servido como   instrumento solista y acompañante y se ha ido desarrollando  técnicamente (organería)  en sincronía con la evolución estética musical. De ahí que hablemos de  órgano gótico, renacentista, barroco, romántico, neoclásico o contemporáneo.

Aunque el órgano más característico de la música española  sea el de la época y estética barroca, y por ello recibe el sobrenombre de “clásico”,  quizás sea  desde mediados del  siglo XIX  cuando nuestro instrumento a evolucionado de una forma más rápida,  al incorporar  las grandes innovaciones procedentes de Europa ( Alemania y Francia, principalmente).  Nos referimos al órgano “romántico” o sinfónico  y a su evolución ( postromántico, neoclásico…)  tanto en la composición musical como en la introducción de las trasmisiones  neumática y eléctrica.

En todo caso,  es necesario resaltar la importancia del patrimonio del órgano español al ser un instrumento "único" y especial, diferente a los demás órganos europeos (unido si se quiere a los del mismo estilo de Portugal y Latinoamérica

Del mismo modo  es conveniente hacer mención expresa  de la existencia de órganos románticos en  ciertas regiones  ( como ocurre con los Cavaillé-Coll, Merklin, o Walcker, en el País Vasco),  que forman un patrimonio de importancia europea.
En cuanto a la propiedad o tutela, hay que tener en cuenta que la mayoría de los órganos pertenecen al patrimonio religioso de la Iglesia Católica,  (a ellos vamos a referirnos especialmente) , porque los de titularidad pública, en general, disponen de un régimen de protección adecuado y los privados son apenas son significativos, salvo excepciones.

FUNCIONES.

Desde el punto de vista funcional, el órgano ha desarrollado funciones profanas, sobre todo en las Edades Media y Contemporánea, pero  la que ha tenido y mantenido mayor relevancia ha sido la religiosa interrumpidamente ha sido la religiosa.

Existe una normativa clara,  pero que adolece de excesiva parquedad, en cuanto a su función litúrgica,  en documentos eclesiásticos del más alto nivel : “ Constitución sobre la Sagrada litúrgia”  (Concilio  Vaticano II,  cap. VI 120 “De musica Sacra”  .  “Téngase en gran estima  en la iglesia latina el órgano de tubos. Como instrumento musical tradicional, cuyo sonido puede aportar  un esplendor notable  a las ceremonias eclesiásticas  y levantar poderosamente  las almas hacia Dios y hacia las realidades celestiales”…. 
 
Al mismo tiempo se considera  que  es obligación moral de la Iglesia   ofrecer este gran tesoro, el órgano y su repertorio, de valor material , espiritual y social, que ella misma ha creado y fomentado y conservado y que constituye un aspecto  sustancial  e ineludible de su historia, es decir, su memoria (Thesaurus Musicae sacrae servitur  et foveatur. De Música Sacra, art 114)

Sin embargo, en la liturgia actual, fuera del acompañamiento de  los cantos , apenas  quedan momentos  para que el órgano cumpla su función. No obstante se admite que presta un servicio a la comunidad y sirve de reclamo.

SITUACIÓN ACTUAL  DEL ÓRGANO  LITÚRGICO

Se percibe  en nuestros días una  preocupante  separación entre  función cultual y cultural:  servicio litúrgico y conciertos.

a) la figura del organista

Existe una temible falta de organistas litúrgicos, lo que de hecho ocasiona innumerables perjuicios para la conservación de los instrumentos.  Los órganos que no se tocan, se abandonan. Ello se debe a la ausencia de  profesionales  ( en los Conservatorios no se enseña liturgia)  y el cargo de organista litúrgico, en general, no está reconocido (alrededor del 80%  de las personas que desempeñan esta función no reciben remuneración).

En contraposición con épocas pasadas, el organista  litúrgico actual carece de “estatuto” ,  con lo que supone de precariedad,  inconcreción de  derechos y obligaciones o responsabilidades, por lo que la mayoría son organistas aficionados o “benévolos”.

No obstante  hay que resaltar  que en España se ha avanzado enormemente en  la formación y existencia de organistas profesionales y en estos momentos hay una serie importante de jóvenes organistas de importancia internacional,  de un nivel  que nunca se había alcanzado.

b) la  conservación y mantenimiento de los instrumentos .

Existen pocos talleres de organería capacitados.
   
Tras una etapa de auge constructivo y conservativo en las últimas tres décadas,  -si bien en demasiadas ocasiones carentes de criterios de intervención claros-, la presente época de crisis ha dado como consecuencia que esta labor indispensable para el funcionamiento material de los órganos esté en peligro de desaparecer.
 
Debe considerarse que este conjunto patrimonial  tan complejo en cuanto a su conservación y por tanto tan sensible a los cambios económicos y sociales, puede caer en riesgo inminente de abandono, enajenación o  destrucción   si pierde su función o no existe una conciencia social de su valor.
 
Estas dificultades para la conservación y mantenimiento, fundamentalmente  económicas, se incrementan con la dificultad específica de este trabajo.  El abandono de la tradición organera  y la ausencia de estudios eclesiásticos relacionados con el patrimonio religioso,  ha generado también la perdida del  necesario mantenimiento.
           
Por otra parte , tampoco están claros los criterios de restauración y de composición en órganos nuevos. En muchas ocasiones las necesidades o modas sociales imponen la pretensión de poder tocar  toda la literatura musical en todos los órganos y ello perjudica seriamente a los órganos históricos como instrumentos patrimoniales.

Por último, subrayamos la necesidad de instaurar el método de concurso,  a la hora de la realización de restauraciones o para la compra de órganos nuevos, invitando por lo menos a tres organeros de prestigio probado. Pensamos  que es la forma de defender a nuestro organeros y  de que haya transparencia en las adjudicaciones.
 
 Torrelavega. (Cantabria)   Organo de Nª Sª de la Asunción. Eleizgaray . 1917


LEGISLACIÓN SOBRE LOS ÓRGANOS

Desde el punto de vista legal, las  referencias   más concretas a los órganos se encuentran en la siguiente normativa:

 Real Decreto 782/1980, de 7 de marzo, "los órganos  e instrumentos musicales afines instalados  en forma permanente en edificios declarados monumentos histórico-artísticos se consideran  consustanciales con éstos y formando parte de los mismos" (art. primero).

Este Decreto  se refiere exclusivamente a los órganos que estén situados en Bienes de Interés Cultural (B.I.C.), que  es la nueva denominación de los Monumentos Nacionales,  sino que se complementa con la Ley de Patrimonio del Patrimonio Histórico Español  16/1985 de 25 de junio (BOE nº 155 de 29.VI.85)

De hecho  en el artículo 27  de la Ley de Patrimonio de 1985 se  dice “los bienes muebles integrantes del Patrimonio Histórico Español podrán ser declarados de interés cultural. Tendrán tal consideración, en todo caso, los bienes muebles contenidos en un inmueble que haya sido objeto de dicha declaración y que ésta los reconozca como parte esencial de su historia”. 
En el articulo 26 de esta Ley  se dice que  “ La Administración del Estado , en colaboración con las demás Administraciones competentes, confeccionará el  Inventario general de aquellos bienes muebles del Patrimonio Histórico Español no declarados de interés cultural que tengan singular relevancia

En el artículo 39  dice que:  “Los poderes públicos procurarán por todos los medios de la técnica la conservación , consolidación y mejora de los bienes declarados de interés cultural, así como de los bienes muebles incluidos en el Inventario General a que alude el artículo 26 de esta Ley “

La anterior Ley del Patrimonio Histórico Español se desarrolla a su vez con el Real Decreto 111/1986 de 10 de enero  (redactado conforme  al R.D. 64/1994 de 21 de enero, por el  que modifica aquel). 
En su artículo 12, referido a la declaración de bien de interés cultural,  dice: “ Cuando se trata de un inmueble que contenga  bienes muebles integrantes del Patrimonio Histórico Español, que por su vinculación  a la historia  de aquél deban ser afectados por la declaración de bien de interés cultural, en la incoación se relacionarán estos bienes con una descripción suficiente para su identificación, sin perjuicio de que pueda ampliarse la relación durante la tramitación del expediente”.

Así mismo  el art. 21 trata de la creación de un Registro General de Bienes de Interés Cultural, en donde se inscribirán todos los bienes integrantes del Patrimonio Histórico Español declarados de interés cultural.

El art. 24 habla sobre el  Inventario General de bienes muebles “El Inventario General comprenderá todos los bienes muebles integrantes  del Patrimonio Histórico Español, no declarados de interés Cultural, que tengan singular relevancia por su notable valor histórico, arqueológico, artístico, científico, técnico o cultural.


DE  LO CUAL SE DEDUCE QUE:

Los órganos que se encuentren en edificios declarados Bien de Interés Cultural ( BIC es  nueva denominación que sustituye a la anterior  de “Monumento Nacional”) , se consideran también  B.I.C . Pero se hace la precisión de que “  los reconozca como parte esencial de su historia”.   Esto es muy importante porque  puede haber en dichos Monumentos órganos que no sean históricos o que no tengan relación con el monumento, o que no sean tubulares ( como ejemplo fácil de entender el electrónico Allen de la catedral de Valladolid)   que no  pueden ser considerados BIC.
 
1.  Por tanto deben estar inscritos en el Registro  General de Bienes de Interés Cultural todos los órganos situados en bienes inmuebles declarados BIC, pero que cumplan con dicho requisito, es decir,  “que formen parte esencial de su historia”. 
Habrá que probar que lo están, porque lo más probable es que no sea así, ya que muchos monumentos fueron declarados antes de que saliera esta ley y no se habrán preocupado de inscribirlos.
    
2. Los órganos que no estén situados en dichos “monumentos” o BIC,  y que tengan singular relevancia , deberán ser inscritos en el Inventario General. Dentro de  este conjunto es conveniente que se incoen expediente de declaración de BIC a todos aquellos que tengan una especial relevancia  o valor  histórico, artístico, musical, etnográfico o sentimental ( criterios desarrollados más adelante)

3. Tanto en un caso como en otro  “Los poderes públicos procurarán por todos los medios de la técnica la conservación , consolidación y mejora”   

 PROPUESTAS

Para conocer  cuales son los instrumentos que deben ser inscritos –para que queden protegidos  y  a la vez poder beneficiarse de ayudas estatales para su conservación....- es imprescindible  elaborar con carácter de urgencia un INVENTARIO GENERAL DE ORGANOS.
 
Al mismo tiempo es pertinente iniciar  el registro de BIC de los órganos de la Catedrales así como promover la INCOACIÓN DE  EXPEDIENTES DE DECLARACIÓN  DE BIC a todos los órganos que se considere  relevantes por su interés histórico-artístico  o musical,  es decir  por su valor patrimonial, para que puedan ser incluidos en el citado Registro.  ( ver Anexo 1)

Otro aspecto relevante es que se exija que en los Planes Directores de restauración de BIC se incluya la restauración de los órganos. 

Se calcula  ( porque aún no están  redactados  todos catálogos de las  provincias o comunidades Autónomas)  que en nuestro  territorio nacional existen  alrededor  de  5.000
órganos de tubos,  de los cuales al menos un tercio tendrían un elevado valor patrimonial, pero quizás sólo  en torno al  10 %  tendrían un  mantenimiento regular y dispondrían de organista.

Es necesario, por tanto,  que el Estado o las Comunidades Autónomas, promuevan esta redacción de inventarios, revisión de los catálogos existentes , así como redacción de los que faltan para poder tener una visión más adecuada a la realidad.

Desde las Asociaciones provinciales o regionales  de Amigos de los örganos se debe llevar a cabo una labor de  estudio e información de dichos instrumentos y del estado  en que se encuentran cada uno de ellos,  para poder tomar las decisiones más convenientes.

Tanto en  las Comunidades autónomas, como en aquellos casos en los que dependan del Ministerio , en Monumentos Nacionales o Patrimonio Nacional, una vez revisados los inventarios y catálogos, se deben  redactar  los criterios  que determinen la nómina de instrumentos que deba ser declarados BIC, para iniciar la  correspondiente incoación de
expediente .

Proponemos así mismo  que se redacte  un Plan Director de los Órganos, que puede  tener diferentes secciones ( sin que ello suponga diferentes categorías ):
                          . Órganos de catedrales y del Patrimonio Nacional.
                                  . órganos de  conventos
                                  . órganos de parroquias y otros

Anexo  1:

            EL ÓRGANO COMO BIEN DE INTERÉS CULTURAL  (BIC)
            (algunos criterios para su análisis y definición)

El órgano tubular ha formado parte indispensable  y continuada de la tradición litúrgica  cristiana en Europa occidental , durante el último milenio.

VALOR HISTÓRICO
         -antigüedad
         - autoria
         - patronazgo
         - permanencia, herencia y sucesión.
         - organistas, registración
         - compositores
         - evolución técnica
         - evolución estética.

VALOR ARTÍSTICO
 Función de contra-retablo.
 Interés artístico de las cajas
Oficios artísticos, arquitectura, talla pintura, carpintería , herrería
Diseño, creatividad, disposición, 
Facilita la creación musical y la interpretación.
Evolución técnica paralela a la musical.
Evolución de la música a  partir de los adelantos técnicos.
 
VALOR MUSICAL
composición tímbrica.
Belleza sonora.
 Incorporación de  valores armónicos estéticos
Función pedagógica.
Composición, creación musical.
Análisis y evolución acústica.

VALOR SENTIMENTAL
pertenencia a una comunidad específica.
acompaña los momentos más decisivos de la existencia humana
eleva las almas a Dios  o hacia lo conceptual o espiritual
relación de personalidades sobresalientes, relevantes de la sociedad, que han estado ligadas a dicho instrumento.

PROPUESTAS
 
 1.- Creación de la figura del conservador de órganos de cada C.A.
Se considera necesaria la designación , tanto a nivel público como eclesiástico, de una persona capacitada y de reconocido prestigio,  que haga la función de coordinador  de iniciativas y propuesta de criterios – integrado a ser posible  en una comisión interdisciplinar-  y promueva las actuaciones  a llevar a cabo en los diferentes  aspectos –investigación, intervención, gestión y difusión- del mundo del órgano en cada Comunidad Autónoma y a nivel estatal.  

 Sin embargo , habría que matizar mucho esta nueva figura, que existe en otros países europeos (“conservador”, “experto”….) . Pensamos que  debe ser preferentemente organista con titulo superior español y conocimientos de organería.

   2.- Priorización de necesidades. Elaboración de catálogos, informes…
       Elaborar los correspondientes  inventarios  y catálogos que permitan disponer de una     
      información general en cuanto a la situación de este patrimonio  tan sensible  que se    
      encuentra en una situación preocupante.  .
Se hace necesario la elaboración de un catálogo de órganos de reconocido interés histórico-artístico, para conocer cual es el estado de la cuestión y tener así un conocimiento previo de la situación actual de los órganos en España. La elaboración de dicho catálogo sería el punto de partida para la elaboración del Inventario General de Órganos. Dado el elevado número de órganos existentes, puede comenzarse por hacer un catálogo de los órganos de las catedrales.
Asesoramiento a las comisiones técnicas de patrimonio. El asesoramiento tanto de la AOH como de las asociaciones autonómicas se extendería a cualquier intervención que se pretenda realizar sobre el órgano, estudios sobre su valor histórico, artístico o musical, determinación de los criterios que debe reunir para su declaración como BIC o su inclusión en el Inventario General.  Por ello se hace necesaria la representación de las asociaciones de órganos en las comisiones  técnicas  de patrimonio mueble de ámbito autonómico y estatal y en las comisiones  de  patrimonio de los  Obispados.
 En el ámbito estatal, sería la Asociación del Órgano Hispano quien estaría representada a través de su Presidente en las Comisiones Técnicas de Patrimonio Mueble que pudiera tener establecidas la Dirección General de Bellas Artes.

 3.-  Formación de organistas y organeros
       Es necesario establecer cambios en la formación  tanto reglada como  no reglada de los organistas,  para que haya más personas que puedan tener acceso a la misma.
  
 3. .1.  Organistas
Una propuesta podría ser la introducción de los estudios de órgano desde el grado elemental en los Conservatorios y Escuelas de Música.  Así mismo, inserción de estudios para organistas litúrgicos en los programas actuales.   Organistas:
       Que los estudios de órgano se puedan iniciar en el grado elemental en los conservatorios de música. Que se incluya como asignatura unas nociones básicas sobre organería  ( en algunos ya existe) , cuidados y mantenimiento básico del órgano.Que se habiliten y se reconozcan otras vías de estudios de órgano alternativas a los estudios oficiales del conservatorio: Escuelas de Música, Conferencia Episcopal, Asociaciones…

3.2 .  Organeros:
Interesaría la creación de una formación reglada específica que se correspondiese con un ciclo formativo de grado medio que bien podría denominarse: “Organería: construcción, instalación, reparación y mantenimiento de órganos de tubos.”. La formación práctica bien que podría impartirse a través de talleres profesionales reconocidos.
Otra opción, sería impartir una formación básica a través de la creación de una escuela taller. Las prácticas bien que pudieran consistir en la reparación de algún órgano especialmente deteriorado bajo la dirección de un organero experto.
Otra opción que complementaría a la anterior sería impartir cursos básicos de mantenimiento de órganos a través de las Asociaciones de Órgano reconocidas, especialmente a los organistas que hagan uso de él.


4.- Concienciación y puesta en valor de los órganos
     
    Es fundamental la promoción y difusión del órgano y su música.
    Para ello es necesario implicar a la sociedad a través de diferentes medios,  entre los que destacamos:
                          - conciertos y audiciones, con instalación                                 de pantallas gigantes.
                           - visitas didácticas.
                           - promoción y publicidad.. Definirlas.


      Por otra parte es necesario establecer acuerdos o convenios  con las  instituciones jerarquías eclesiásticas, propietarios o administradores de estos instrumentos, para que den más facilidades  en cuanto a su disponibilidad  al servicio de la sociedad. En este sentido es necesario  incidir en la importancia  de los conciertos, al ser actualmente uno de los medios más eficaces para mantener los instrumentos en debido estado.
 
    Al mismo tiempo sería conveniente  programar  estudios reglados de Formación Profesional  -cursos de aprendizaje y especialización en organería - que acrediten para la actividad profesional.


Enrique Campuzano Ruiz. Doctor en Historia del Arte.
Presidente de la Asociación del  Órgano Hispano. Académico C. de las RR.AA. de Bellas Artes Catalana de Sant Jordi y de San Fernando.




3.Carta de los organistas litúrgicos

Desde hace muchos años, numerosos organistas, profesionales o aficionados, a menudo buenos servidores de la liturgia, reclaman un texto de referencia.
Firmada por el presidente de la Comisión Episcopal para la liturgia, esta carta es un trabajo común  en la que han intervenido todos los estamentos implicados.
El texto de referencia,  redefine la plaza y las labores de los organistas litúrgicos en la actualidad, en sus relaciones con los diferentes actores de la liturgia y los lugares  en los que el órgano desempeña otro papel, pero no pretende ser un reglamento.
Define un espíritu de cooperación y de apertura, donde cada uno tiene su cometido.
Augura además un excelente espíritu de colaboración que deberá permitir  que los organistas sean músicos bien formados y buenos conocedores de la liturgia.

Por último, recuerda el lugar que ocupa el órgano en la cultura y su papel pastoral en aras de su utilización litúrgica. Además esta carta sirve a la música y a los músicos para una mayor alabanza a Aquel que sin cesar nos invita a cantar y tocar estos instrumentos.

“Se estimará altamente, en la Iglesia Latina, el órgano de tubos como instrumento tradicional cuyo sonido puede  aportar un brillo admirable a las ceremonias de la Iglesia
y elevar poderosamente las almas a Dios y al cielo. En cuanto a los demás instrumentos
según le juicio y consentimiento de la autoridad territorial competente... se permite  admitirles en el culto divino según que son o pueden llegar a ser adaptados al uso sagrado, que sean acordes a la dignidad del templo y que favorezcan verdaderamente la edificación  de los fieles”
Constitución conciliar sobre la santa liturgia, nº 120  (Concilio Vaticano II)


1. El arte musical y la liturgia.

En  el diálogo permanente  entre Dios y los hombres, del que la liturgia es el lugar, el hombre responde de manera activa y entre otras, por la expresión musical y el canto. en efecto, la música y el canto permiten  utilizar un leguaje sacro y las palabras rituales no encuentran su forma perfecta más que en el arte musical. Por otra parte, arquitectura, escultura, pintura, vitrales, poseen en el espacio su presencia estética. Pero , en el más modesto de los edificios, la música sagrada  conforma la acción de la liturgia a lo largo de todo su desarrollo.

Por tanto el músico de Iglesia es encargado de favorecer lel encuentro del pueblo con Dios. No es preciso más que aportar una decoración, no sacrifica el servicio de la liturgia a si propia expresión , pero permítela canto sagrado encontrar su plenitud.
Esta es la alta responsabilidad del música de Iglesia que ejerce una verdadera “función ministerial en el servicio divino”. Es, a su manera, servidor del culto divino, ya que “ la música sagrada tiene, en efecto, por fin primero que Dios sea glorificado y los hombres santificados”  (Ritual de bendición de un órgano, nº 1057)
 
2. El órgano y la liturgia

Desde la Edad Media el órgano ha llegado a ser el instrumento más característico de la oración en Occidente. Numerosas formas musicales que le son propias han encontrado su fuente en la acción litúrgica y desde los predecesores de Bach hasta nuestros días, numerosos organistas han descubierto el papel del órgano en su intuición religiosa o en su vida de creyentes.

A menudo aún los organistas han sido compositores prolíficos de motetes, cantatas, música y canto religioso; como intérpretes y directores de coro, ha hecho ascender la alabanza de los hombres hacia Dios.

La multiplicidad de sonidos del órgano sus posibilidades para mezclarlos han  hecho del él un instrumento en el que el carácter comunitario es evidente: es el símbolo vivo de la unidad  en la diversidad y convoca a toda la comunidad cristiana a seguirle.

Además de su aspecto específicamente utilitario, permite también una cultura  que encuentra su sitio en el culto rendido a Dios. Nacido de la mano de los organeros de Alemania, España, Francia, Italia...es testigo de la puesta en valor de un gran número de culturas a través de la liturgia de la Iglesia.
En fin, numerosas iglesias no poseen órganos de tubos; pero las personas que están obligadas a tocar en otros instrumentos de teclado, son herederas de esta larga tradición.

3. El organista y la liturgia

La función de organista es un servicio que la “Presentación general del misal romano” remite  al  nº 63: “Entre los fieles, la  schola  o coral  ejerce su función litúrgica propia; le pertenece asegurar  las partes  que se le encargan y ejecutarlas como se debe, según los diversos géneros de canto y de favorecer la participación activa de los fieles a través del canto. Lo que aquí se dice de la coral vale también, salvando las distancias, para los demás músicos  pero sobre todo para el organista”. Al servicio  de la acción litúrgica  y de la oración del pueblo, el organista no está solo: es uno de los actores de la celebración y no se puede concebir su papel más que en concertación con los demás actores.

a. Servidor de la liturgia, el organista , como otros músicos, tiene su lugar. Incluso si es modesto o poco experimentado, da vida  a la acción litúrgica. Se preferirá siempre la presencia de un organista a la utilización de música grabada.

b. El organista  debe cumplir tres funciones:

    1. Es el acompañante del canto de la asamblea, en la que él debe ser un animador eficaz. Sabe utilizar los planos sonoros del instrumento para acompañar como conviene a los solistas, coro y asamblea (pueblo).

    2. Ayuda a distinguir los diferentes ritos o momentos de la celebración  y evita una uniformidad que no tiene sitio en la liturgia. Sostiene el canto, hace respetar los ritmos utilizando una registración apropiada.

    3. A su papel de acompañante el aporta el de intérprete de obras del repertorio para órgano: sabe adaptarlo a los tiempos litúrgicos y favorece así la educación del pueblo cristiano a la riqueza variada del año litúrgico. Con la música anuncia y celebra el misterio de la salvación.

Gracias a la improvisación o por otros medios más simples proporciona a la liturgia una dimensión poética necesaria a su expansión. El sabe introducir el canto con un preludio y prolongarle con un posludio,  y dar la respiración mediante los interludios. Dentro de la acción litúrgica, comenta la Palabra de Dios, conduce al silencio a la alabanza y a la meditación.

c. Servidor de una comunidad y para llegar a unas celebraciones de mayor calidad el organista  aporta, como los demás intervinientes, en conjunto:

    i. Con el que preside (preste , diácono...)  símbolo del a cabeza de Cristo, para el buen desarrollo de la celebración, sobre todo si debe intervenir de forma específica.
    ii. Con el director del coro: con el revisa el programa y decide la preparación de las obras.
    iii.  Con el grupo de canto: asiste a los ensayos, les enriquece con sus conocimientos musicales y ayuda a cantar mejor.
    iv. Con el animador del canto de la asamblea: se pone de acuerdo en cada celebración para preparar sus intervenciones.
    v. Con el equipo litúrgico: participa en las reuniones para escoger el repertorio; recibe de ellos  con antelación el esquema de la celebración que debe acompañar y el programa a desarrollar , para escoger el espíritu o el clima propicio a cada celebración.
    vi. Con las parroquias vecinas, a las que el puede ser llamado para remplazar a su colega.

d. El organista no toca sólo en las celebraciones eucarísticas. El detenta un papel propio en las bodas,  funerales, bautizos, vigilias de oración, celebraciones penitenciales.... El clima específico de cada celebración depende de la manera en que se implique y su “saber hacer”. En el caso de las bodas y funerales se pone de acuerdo con las familias para elaborar el programa musical.

e. Puede plenamente jugar su papel en el seno de su sector pastoral. Incluso si sus competencias son modestas, puede ser actor pastoral y colaborar con los demás  cristianos que colaboran en la pastoral litúrgica y sacramental: equipos litúrgicos, corales, animadores del canto, catequistas, equipos de preparación para el matrimonio, equipo de acompañamiento para los funerales...etc.


4. El organista fuera de la liturgia.

Por delegación del afectatario (párroco, canónigo, abad...)

a) El organista titular es el responsable del instrumento que se le ha confiado. En coordinación con el afectatario en atención a la autoridad propietaria. Se ocupa de que  el mantenimiento y la afinación del órgano estén asegurados. Posee un cuaderno de mantenimiento destinado al organero en el que apunta  todas las anomalías de funcionamiento.
b) Es el responsable de la utilización pos organistas adjuntos o visitantes. Cualquier petición de actividad del órgano no se puede hacer si no es con el consentimiento del organista y el  afectatario o responsable de la propiedad.
c) en fin, contribuye al resplandor del órgano a través de la creación de clases de órgano, encuadradas en las escuelas de  música o en otras estructuras pedagógicas, a través de visitas comentadas al instrumento, audiciones de alumnos, conciertos didácticos, preparación de programas litúrgicos específicos (navidad, Pascua..)
 (el efectatario o representante de la propiedad es miembro de pleno derecho de las asociaciones en las que se incluya el órgano de su iglesia, tales como “Amigos del órgano”... cuando existan.)
 
5. El nombramiento de organista.

Las funciones litúrgicas o extralitúrgicas del organista están definidas. Su nombramiento debe efectuarse mediante criterios precisos que tengan en cuenta las necesidades efectivas de la parroquia y las posibilidades tanto humanas como financieras de tal proyecto.
Es el párroco el que nombra al organista (o a los organistas) a la vista de sus competencias (conocimientos) musicales y litúrgicas y de acuerdo con los consejeros musicales y miembros de los servicios diocesanos. En el caso de lugares importantes en los que el nombramiento sea por oposición o concurso, el procedimiento debe ser armonizado con el conjunto de las diócesis.

6. La formación del organista

 Para desempeñar el conjunto de responsabilidades y actividades al organista debe exigírsele:

i. una formación técnica musical, sancionada por un diploma.
ii. Una formación litúrgica, ( reconocida por los servicios diocesanos).
iii. Una formación pastoral,(reconocida por los servicios diocesanos).

Estas formaciones iniciales deben ser regularmente puestas al día por actividades de formación:

a) numerosas parroquias que disponen de instrumentos modestos
son felices de contar con un organista. Si sus competencias son inferiores a lo que podría  desearse la comunidad parroquial debe participar en la financiación de un complemento de formación, tanto en música como en liturgia, no solamente por solidaridad sino también por necesidad de asegurar el porvenir. Así ella muestra su reconocimiento por los servicios prestados. La formación de un organista se alarga en el tiempo, como toda formación permanente. 
b) Es necesario considerar las actividades de formación con una perspectiva de servicio a la Iglesia, particularmente por los jóvenes. En efecto, demasiadas parroquias vacilan en facilitar la formación de un joven por el riesgo de que después pueda instalarse en otro lugar. Es necesario pensar que una formación adquirida servirá en aquél: es preciso traspasar las realidades locales.

c) Cada organista sabe que ha adquirido su “saber hacer” sirviendo a la liturgia y él lo va a transmitir a todo organista principiante.

d) Por encima de la formación y de  la transmisión y en el contexto del reagrupamiento de parroquias donde algunas misiones son confiadas a laicos en corresponsabilidad con los sacerdotes, es  posible que un organista  que ha adquirido una formación musical, litúrgica y pastoral desempeñe un papel de agente pastoral, cargado de cuestiones musicales  (animación, formación de jóvenes, repertorio, escritura,...)
  
7. La remuneración del organista.
 
Hay que separarla de la legislación fiscal y social:

a) el organista benévolo que no recibe ninguna remuneración, pero que puede recibir eventualmente alguna cantidad justificada, pero que no debe  ser entendida como remuneración oculta.
b) El organista asalariado, ligado al párroco por un contrato de trabajo, que recibe una remuneración en forma fija o de cachets ( o las dos). En el caso de los lugares importantes los organistas titulares  serán titulares de un contrato de trabajo.

Por otra parte, el organista puede recibir una carta de “misión” si su actividad comporta un carácter pastoral muy afirmado pero el resto sea benévolo o asalariado.

No es posible admitir que un organista tenga el estatuto de “trabajador independiente” y que reciba honorarios por sus prestaciones, pues sería incompatible con el derecho canónico: en efecto, el organista no lleva según su propia iniciativa la liturgia sino sometido a la autoridad de aquel (sacerdote o diácono)  que preside la celebración y que es el responsable de su desarrollo: de esto se deriva que él no tiene la independencia que caracteriza a una profesión liberal.

8. Los deberes del organista.
 
a) Benévolo o asalariado el organista debe estar presente en las celebraciones habituales. En caso de ausencia debe prever un sustituto de acuerdo con el  párroco.
b) Como todo agente pastoral y todo asalariado,  tiene el deber de la reserva.
c) No será sólo el detentador de la llave y el sacerdote tendrá siempre otra. Los organistas visitantes se dirigirán al organista titular para definir las condiciones de su visita y el acceso a la llave.


9. Restauración o construcción de órganos.

Sea cual fuere la propiedad del instrumento, el organista debe velar personalmente por le mantenimiento del órgano.
En el caso de una restauración o de la construcción de un órgano nuevo, debe implicarse personalmente en el proyecto. En unión con el  párroco él toma contacto con   las autoridades competentes para la puesta en marcha de los trabajos. Es importante que el párroco y el organista –aconsejados por la comisión diocesana- se impliquen en el seguimiento de los proyectos y
garanticen la maestría de los trabajos en un instrumento cuyo principal destino debe ser litúrgico.

La presencia de un órgano es sobre todo pastoral y de ahí la participación aunque sea modesta  del párroco, que tendrá su importancia a la hora de tomar decisiones.

( este Documento es una adaptación a la situación en España  del texto aprobado por la Comisión Episcopal de liturgia y pastoral sacramental de la Conferencia Episcopal francesa.  Traducción y adaptación: Enrique Campuzano Ruiz )